Toros e identidad

Las Tierras del Ebro somos tierras de cruce, tierra de migraciones y trashumancias, situadas en el tramo final del río Ebro que es el segundo río más largo de la península. Un río que une un buen grupo de comunidades autónomas y también sus gentes.

En Les Terres de l’Ebre tenemos bien arraigada la fiesta de los toros ya que aquí conviven dos identidades, la ebrenca y la catalana.  Se trata de una fiesta ancestral, llena de valores humanistas basados en la lucha cuerpo a cuerpo con la bestia y es, de hecho, una fiesta inclusiva, que cohesiona y vertebra sociedades.

Es la principal actividad económica de un sector, el del bravo, de cría de vacas en sistema extensivo, que aporta biodiversidad al ecosistema además de crear riqueza y fijar población en zonas rurales y despobladas como defiende la vecina Francia en la zona de Camarga y Las Landas.

En las antípodas de la fiesta de los toros tenemos el movimiento animalista, llamando a los cuatro vientos a que la tortura no es cultura y persiguiendo un proyecto vital que es acabar con el sufrimiento animal en el mundo, más o menos como cuando le preguntaban a una Miss Universo en los años noventa cuál era su deseo y decía:  acabar con el hambre en el mundo.

Pero ¿qué pasa cuando algunos adeptos al movimiento, a los que ha dado alas la administración y los medios de comunicación, empiezan a denunciar las cañas de pescar como «armas de destrucción masiva» o a entrar en granjas de conejos y vacas para salvarlos?

Ocurre que te das cuenta del porqué esta gente no tienen ninguna representación parlamentaria en Europa. Te das cuenta de que su lógica quizás no es tan lógica o quizás es demasiado lógica en un mundo de grises.

Entendemos que, aunque hay gente coherente dentro del movimiento animalista, personas realmente encantadoras con un corazón inmenso y ganas de hacer el bien, un movimiento de odio hacia las personas en el que una minoría quiere acabar con los derechos y las libertades de otras minorías no puede tener voz ni decidir y menos cuando afecta a los intereses económicos de familias.

Al día siguiente del accidente de Vidreres hubo otro accidente igual de desgraciado, o incluso mucho peor según a quien preguntas, y es que los animalistas han dicho que es mucho peor este ya que los que estaban en la plaza de Vidreres eran aficionados al toro que estuvieron por voluntad propia, que ya les está bien para ir a ver tal atrocidad.

El accidente en cuestión lo tuvo un camión de cerdos por la carretera, a saber si debían ir a la animalista ciudad de Olot a morir en el matadero. El caso es que los cerdos estaban allí secuestrados y contra su voluntad y quién sabe, quizá si que tienen razón los animalistas que este es peor que el otro.

No creo que a nadie se le pase por la cabeza pero, prohibir las granjas de cerdos. Granjas de cría intensiva que se cuentan por miles en Cataluña y que, de no gestionarse bien, contaminan los acuíferos de nuestra tierra.

Los aficionados al toro llevamos aguantando 30 años de despropósitos en Cataluña hacia nuestra fiesta por culpa de las banderas porque la afición es eso, afición, como cualquier buen aficionado al fútbol entiende. Lo que no podemos tolerar como sociedad es un ataque directo a nuestras libertades.

¿Por qué creéis que cuando escribo «natros» el corrector de catalán me pone error? Aquí en Les Terres de l’Ebre somos tan catalanes como estadounidenses. ¿Cuántas veces habremos escuchado en casa todo aquello de que tenemos más en común con Aragón y Teruel que con el resto de Cataluña, aquello de que somos la quinta provincia, que del collado de Balaguer hacia arriba es otro país? Es por ello que los estadounidenses tenemos el derecho y el deber de defender de igual forma las dos identidades.

Quizás atacando la fiesta como lo hacéis nos estéis empujando sin saberlo a plantearnos la posibilidad de hacer un referéndum para ver a qué lado de la antigua Corona queremos estar, si queremos formar parte de Aragón o de Cataluña. Si queremos ser la única salida al mar de Aragón o el último «mono» de la costa catalana como hasta ahora.

Paco Palmer Margalef

Asociación de Criadores de Brau de les Terres de l’Ebre

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